Lonja de Viveiro

Lonja de Viveiro

 

A las doce de la noche, cuando todos duermen, la lonja despierta, fría, grande y deseosa de llenarse del pescado que traen los marineros que, tras largas jornadas laborales de varios días seguidos en la mar, esperan con entusiasmo que su pesca sea recompensada económicamente.

 

Trabajo duro sin duda, días y días sin pisar tierra firme. Anhelando ver a su familia y seres queridos durante al menos unas horas. Embarcan de nuevo para seguir con su trabajo y que así el resto de los mortales podamos disfrutar del rico pescado en nuestras mesas.

Agradezco enormemente su humanidad, ya que me han abierto sus puertas, sus barcos y sus corazones.

 

Daniel Moneo.